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Salvando vidas con tecnología de seguridad vial

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en Jul 16, 2020

   Más de 1 millón de personas mueren trágicamente cada año en accidentes de carretera en todo el mundo, además de millones que sufren lesiones graves. El coste humano es demasiado grande para ignorarlo y se requieren esfuerzos globales para salvar vidas pero, ¿cómo empezamos siquiera a mejorar la seguridad en carretera?

   En los días de los coches de caballos, el énfasis se ponía en la infraestructura y la construcción de carreteras. Al generalizarse el uso del coche a principios del siglo XX, también lo hicieron las muertes vinculadas a los vehículos de motor, y pronto nos dimos cuenta de las terribles consecuencias de las colisiones. A lo largo del siglo XX, el enfoque cambió hacia la mejora del propio vehículo con la introducción de los airbags y los cinturones de seguridad.

   Hasta épocas recientes, ha habido un gran interés en las zonas de impacto y la capacidad del vehículo para absorber un choque sin provocar muertes. Ahora, con los avances tecnológicos, por fin estamos empezando a pasar de mitigar las consecuencias del impacto a evitarlos totalmente.

Protegiendo a los humanos de sí mismos

Hay una amplia variedad de factores y comportamientos humanos que ponen en riesgo la seguridad en carretera.

  • Velocidad: verdaderamente la velocidad mata – cuanto más rápido vayamos, más fuerte será el impacto y peores las consecuencias.
  • Drogas y alcohol: conducir bajo la influencia de sustancias psicoactivas afecta a nuestro juicio.
  • Teléfonos móviles: aunque tenemos dispositivos de manos libres, los teléfonos móviles nos siguen distrayendo de la conducción.
  • Problemas visuales: una mala visión reduce la capacidad para conducir un vehículo de forma segura.
  • Cansancio: conducir durante demasiadas horas o cuando estamos cansados puede provocar fatiga y tiempos de reacción más lentos.
  • Edad e inexperiencia: los conductores noveles todavía no tienen la experiencia que dan los años, mientras que los conductores mayores pueden tener sus habilidades motoras y tiempos de reacción reducidos debido a la edad.
  • Temperamento: el estado de ánimo del conductor puede cambiar a cada momento y esto tiene peso en sus decisiones.

   Entretanto, los cambios en las carreteras y el desconocimiento pueden provocar una conducción peligrosa. Todo ello, combinado con el umbral de riesgo de las personas, derrames, escombros y condiciones medioambientales tales como vientos fuertes, lluvia intensa o hielo y nieve pueden forzar al conductor a detenerse a un lado de la carretera o continuar rápidamente, lo que a su vez crea incluso más peligro.

    De forma similar, la construcción y el mantenimiento dan un nuevo aspecto a una carretera concreta, mientras que los vehículos que responden un accidente también pueden bloquear una ruta y desviar el tráfico hacia carreteras desconocidas. Los usuarios de la carretera también pueden distraerse con los destellos de las luces o intentar ver el propio accidente. La respuesta de los conductores a los nuevos obstáculos de la carretera presenta infinitas variables a la hora de desarrollar soluciones de seguridad vial.

 

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